Epicteto

“Acusar a los demás de nuestras adversidades, es propio de ignorantes, culparnos de ellas a nosotros mismos es señal de que empezamos a instruirnos; no culparnos a nosotros mismos y a los demás, es aquí lo propio de un hombre ya completamente instruido”

“El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer”

“El hombre es un alma muy pequeñita que lleva a cuestas un cadáver muy  pesado para sus fuerzas”

“El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del estado, pues es un delito renunciar a ser útil a sus compatriotas y una cobardía cederles el paso a los indignos”

“Engrandecerás a tu pueblo no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes”

“La cosa más difícil: Conocerse a sí mismo. La cosa más fácil: Hablar mal de los demás”

“La desgracia de los hombres proviene siempre de que disponen mal su precaución y su confianza”

“Lo que es un obstáculo para el débil, puede ser un trampolín para el fuerte
“Lo que perturba a los hombres no son precisamente las cosas, sino la opinión que se forma de ellas”

“Nada grande se realiza de golpe, ni una manzana ni una uva. Aguarda a que nazca, a que crezca, a que madure; da tiempo al tiempo. Y si esto es lo que ocurre con los frutos de la tierra, ¿quieres que el espíritu de sus frutos de repente?”

“No debemos sujetar nuestra nave con una sola ancla ni nuestra vida con una sola esperanza”

“No desees sino aquello que de ti dependa”

“No pretendas que las cosas sean como deseas; deséalas como son”

“No son las cosas las que nos preocupan, sino las opiniones que tenemos de ellas”

“Nuestro bien y nuestro mal  no existen más que en nuestra voluntad”

“Tu hijo y tu amigo han partido; se han marchado y lloras su ausencia. ¿Ignorabas acaso, que el hombre es un simple viajero?; sufre pues la pena de tu ignorancia”